La frontera entre Afganistán y Pakistán en la
llamada Línea Durand solo no es una delimitación geográfica, pero si es
una fractura étnica y estratégica. Hace unos días Pakistán lanzó ataques contra
la capital de Afganistán, Kabul, y la ciudad de Kandahar . Representantes
de ambos países se culpan mutuamente de haber elevado la tensión. Un portavoz
del gobierno del Talibán, Zabiullah Mujahid, comento en rueda de prensa que las
fuerzas afganas habían destruido 19 puestos fronterizos paquistaníes y detenido
a varios soldados de ese país. Pero Pakistán declaró que continuará su
ofensiva en territorio de Afganistán hasta eliminar por completo a los
grupos militantes que considera una amenaza para su seguridad nacional. El
conflicto, que ya suma varias jornadas de combates, surgió tras una serie de
ataques aéreos lanzados por Pakistán sobre objetivos militantes en Afganistán.
Los choques en la frontera, especialmente en las regiones de Khyber
Pakhtunkhwa y Baluchistán, continuaron con una fuerte intensidad, dejando un
saldo de al menos 67 efectivos afganos y un soldado paquistaní
muertos. El presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari exhortó al gobierno
de Kabul a desarmar a los grupos responsables de los ataques en suelo
paquistaní. Aunque ambos bandos reportan cientos de víctimas tras los últimos
enfrentamientos, la precisión de estas cifras no ha sido verificada por
organismos independientes debido al estricto control de los talibanes y a las
restricciones de acceso a las zonas de combate en la frontera. (Source/Photo:
Various Media)







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